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Las Palabras
Si algo sabemos los escritores es que las palabras pueden llegar a cansarse y a enfermarse, como se cansan y se enferman los hombres o los caballos.
Hay palabras que a fuerza de ser repetidas, y muchas veces mal empleadas, terminan por agotarse, por perder poco a poco su vitalidad. ... (Julio Cortazar)
Video Jorge Luis Borges - La Ceguera, Conferencia dictada por Jorge Luis Borges, el 3 de agosto de 1977 en el Teatro Coliseo de Buenos Aires.
NOTA La inexistencia de Jorge Luis Borges
En el número 44 de "Cabildo", en julio de 1981, bajo el título de "Borges No Existe", se publicó una supuesta carta de un lector, firmada por Dan Yellow, donde se revelaba que Jorge Luis Borges era un fantasma literario creado por un pool de redactores.
Año 1981. Diario italiano Il Messaggero: una gran foto de Borges, y debajo un titular: "El inexistente". El autor de la nota era nada menos que el escritor Leonardo Sciascia. La noticia, con fuente en el suplemento literario del semanario francés L’Express, refería que Jorge Luis Borges había sido una invención de un grupo de escritores, entre quienes estaban Adolfo Bioy Casares, Leopoldo Marechal y Manuel Mujica Láinez. Para darle vida a esta especie de obra colectiva habían recurrido a los oficios de un actor de segunda línea llamado Aquiles Scatamacchia ("¡Qué nombre de comedia del arte!", exclama Sciascia).
Escribía Sciascia: "En cierto sentido –en un sentido propiamente borgeano– Borges se la buscó. Su instar al olvido, a la inexistencia, al deseo de ser olvidado, al no querer ser ya Borges, de alguna manera y con los aires que soplan en el periodismo, no podía sino generar la noticia de que Borges no existe". Según el escritor italiano esta noticia es "una invención que está en el orden de sus propias invenciones", una fabricación que podría haber tenido como autor a Borges mismo.
Un error de la ilustre publicación francesa contribuyó involuntariamente a la "inexistencia" del argentino, ya que lo rebautizaba "José Luis Borges".
Sciascia no fue el único escritor italiano que se ocupó del tema. Antonio Tabucchi opinó al respecto: "La información era tan borgeana que se volvía divertida, incluso pensé en seguida que detrás de ese rumor no podía estar otro que el propio Borges". Tabucchi recuerda que Borges irónicamente declaraba ser una invención de Roger Caillois, el escritor y traductor que lo descubrió y lo hizo popular en Francia. En una entrevista, Borges agregaba: "En Francia, en Sudamérica y en Buenos Aires también. Nadie me conocía antes".
Borges mismo no fue ajeno a la invención de escritores apócrifos. De su fantasía surgieron Herbert Quain, Pierre Menard, Honorio Bustos Domecq, Benito Suárez Lynch; creadores de ficción y personajes ficticios a la vez. El "Examen de la obra de Herbert Quain" es una reseña imaginaria de la imaginaria obra del irlandés; Menard, un poeta francés de comienzos del siglo XX que intentaba escribir el Quijote; Domecq fue una creación conjunta de Borges y Bioy Casares –bautizado así a partir de los apellidos de sus respectivos bisabuelos– autor de relatos policiales humorísticos, así como el menos conocido Benito Suárez Lynch. En un paroxismo de lo ilusorio, cancelados ya totalmente los límites entre lo real y lo ficticio, Domecq llegó a tener su propia biógrafa, Adelma Badoglio, quien contaba que el escritor había nacido en Pujato, Santa Fe, y se había dedicado a la docencia.
José Saramago se unió también a este juego virtual. En El año de la muerte de Ricardo Reis, Ricardo regresa a Portugal tras la muerte del poeta Fernando Pessoa. En la biblioteca del trasatlántico en el que viajaba desde América encontró un libro de Herbert Quain, The God of the Labyrinth. Se sintió atraído por su título y quiso conocer de qué dios y de qué laberinto se trataba, pero descubrió "una simple novela policíaca, una vulgar historia de asesinato e investigación". Saramago declaró en una entrevista que, como en su novela él no había aclarado que ésta era una referencia a Borges, seguramente unos cuantos críticos literarios en Portugal estarían tratando de dilucidar quién era este nuevo autor y buscando desesperadamente las obras de Herbert Quain.
También el escritor alemán Gerhard Kopf proclama No existe Borges desde el título de su novela publicada en 1993. El narrador de la historia es un profesor en viaje a un congreso en Malasia para defender su hipótesis de que Don Quijote no había sido escrito por Cervantes sino por William Shakespeare. En el avión conoce a un pasajero argentino que le dice que Borges es una invención, "historias, nada más que historias". La novela describe una serie de encuentros oníricos con el escritor en un oscuro corredor de hotel.
Tal el lema de la revista Cabildo. ¿Qué tiene que ver la publicación nacionalista con Borges? Es que fue precisamente en sus páginas donde se publicó por primera vez la noticia de la inexistencia del escritor, que reprodujo L’Express y luego fue retomada por Sciascia, que cita a "la revista argentina de derecha ("extrema", según L’Express) Cabildo".
El actual director de la publicación, Antonio Caponnetto, no sólo recuerda la polémica surgida en 1981 sino que sigue indignado contra quienes no supieron comprender la "broma genial" urdida por el autor de la nota, Aníbal D’Angelo Rodríguez. "Con una mezcla de memez y villanía pocas veces vista, un grupo de incapacitados para el sentido del humor nos acusó de falsarios por sostener la inexistencia de Borges", declara el director. En rigor de Verdad –a tono con el lema de la publicación– parece obvia la intención jocosa de lo escrito por D’Angelo, aunque algo fuera de lugar en una revista cuya ideología no se caracteriza precisamente por su sentido del humor. Pero los franceses, y no sólo ellos, se lo tomaron en serio, la broma se transformó en noticia y tuvo eco internacional.
La nota de Cabildo se titula "Borges no existe" y relata que a mediados de la década del '20 Leopoldo Marechal escribió un artículo que no quiso firmar, y entonces se inventó un seudónimo: Jorge Luis Borges. Luego, como diversión, creó un pasado y una personalidad para este personaje. Más adelante se unieron a él Bioy, Mujica Láinez y otros, y "pasó lo mismo que con Frankenstein: el monstruo tomó vida propia y sobrepasó a sus creadores".
La intención eutrapélica (sic Caponnetto) aparece come evidente, por ejemplo, cuando el periodista presenta al actor que los escritores decidieron contratar para personificar a Borges: "Se encontró el candidato ideal. Se llamaba Aquiles R. Scatamacchia. Se lo vistió adecuadamente, se le dieron dos o tres lecciones sobre urbanismo elemental (el Scatamacchia pre-borgeano mondaba con techito) y se lo lanzó a la vida pública". El hecho de que el actor fuese casi ciego facilitaría la simulación, ya que permitiría explicar que "Borges" no reconociera a personas que tendría que haber conocido.
Las críticas recibidas desde Francia, donde se preguntaban por las intenciones ocultas de la "noticia" publicada por Cabildo, apagaron el espíritu jocoso de los periodistas argentinos, que decidieron responder a las acusaciones. Dice Caponnetto: "Como un periodista imbécil de L’Express insistía en hacer gala de su incapacidad para el goce de la auténtica ironía y del género ficto, e insistía en llamarnos mentirosos, le remitimos una carta abierta poniéndolo en su lugar". En ella la revista se queja de que la Francia de Miterrand sólo se acuerde de Argentina para criticarla, y de que la dictadura argentina, seducida por el presidente francés, hubiese permitido una apertura a los partidos de izquierda.
La polémica continuó por varios números, y la revista prometía: "Lea en el próximo número además de la continuación del apasionante ‘caso Borges’ una nueva encuesta: ¿Existe realmente Martínez de Hoz?".
Quizá sea un lugar común decir que a Borges le hubiera resultado divertida toda la historia. Él hizo repetidas referencias, tanto en entrevistas como en su obra, a la inexistencia de su identidad personal. En palabras de Tabucchi: "Ésta no es sólo una actitud existencial llena de ironía, sino el tema central de su obra narrativa".
En una conferencia brindada en los ochenta en el Hospital de Niños, una espectadora le hizo una pregunta acerca de Dios, y Borges respondió: "Señorita, en este momento yo no tengo la seguridad de mi propia existencia, imagínese si puedo hablar de la existencia de Dios". En otras oportunidades manifestó que no era realmente un escritor sino un impostor o un chapucero, y que temía el día en que todos se dieran cuenta de ello. También hizo declaraciones que admiten diversas interpretaciones, como "El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges".
Tabucchi concluye su ensayo diciendo: "Yo creo que Borges quiere decir (...) que el escritor es, ante todo, un personaje que él mismo ha creado. Si queremos sumarnos a su paradoja y aceptar jugar su juego, podemos decir que Borges, personaje de alguien llamado como él, no existió jamás".
Cuentan los diarios ingleses que catequizando a una joven anglicanda Miss Herbert, la cual objetaba la rareza de que Cristo eligiera por ánfora sacramental el pan y el vino y la crueldad de la Iglesia al imponer el celibato a los sacerdotes, el escritor le dirije en verso el siguiente argumento:
To others and of old I wold have said
That the dogmas deep as questioning Christendom
Sleep in the sundering of the wine and bread
For you I find words fewer and more human
Content to say of him that guards the Shrine:
To drink this wine has lost the love of Woman,
Yea, even such love as yours: to drink this wine!
A otros y en antaño hubiese dicho
que dogmas hondos cual la Cristiandad
yacen en el partir del pan y el vino
y que se encarna en Cristo de nuevo en cada pan.
A ti, menos palabras más humanas
me bastan: que el que sirve en ese altar
por beber de tal vino dio el amor femenino.
Si, un amor como el tuyo, por beber vino tal.
Es considerado su libro más original y de mayor belleza. También pertenece a esta obra, el famoso poema "Estar enamorados".
En la ciudad callada y sola mi voz despierta una
profunda resonancia.
Mientras la noche va creciendo pronuncio un
nombre y este nombre me acompaña.
La soledad es poderosa pero sucumbe ante mi voz
enamorada.
No puede haber nada tan fuerte como una voz
cuando esa voz es la del alma.
En el sonido con que suena siento el sonido de
una música lejana.
Y en la energía remota que la mueve siento el calor deuna remota llamarada.
Porque mi voz es una chispa de aquella hoguera
que eterniza lo que abrasa.
Porque mi amor es una chispa de aquella hoguera
que eterniza lo que abrasa.
Para poblar este desierto me basta y sobra con
decir una palabra.
El dulce nombre que pronuncio para poblar este
desierto es el de Laura.
Las cosas son inteligibles porque este nombre de mujer las ilumina.
Porque este nombre las arranca de las tinieblas en
que estaban sumergidas.
Una por una recuperan su resplandor espiritual y
resucitan.
Una por una se levantan con el candor y la belleza
que teman.
La obscuridad desaparece mientras el sueño silencioso se disipa.
Por este nombre de los nombres hasta la muerte sin
palabras tiene vida.
Ya no resuena entre las cosas el gran torrente de las
noches y los días.
El tiempo calla y se detiene para escuchar esta perfecta melodía.
Mi vida entera permanece porque este nombre que
recuerdo no me olvida.
Porque este nombre me sostiene con emoción desde su tierna lejanía.
Cuando mi boca lo ignoraba, la soledad era más honda que el silencio.
Cuando mi boca estaba muda, mi corazón era invisible como el viento.
Se conocía que vivía por la canción que lo tenía
prisionero.
Pero vivía en otro mundo; para las cosas de este mundo estaba muerto.
Le pesadumbre de las horas era mas íntima que nunca en aquel tiempo.
Porque las noches eran largas; porque los días de las noches eran lentos.
La tierra estaba más obscura porque faltaban las estrellas en el cielo.
El manantial de donde brota la luz que alumbra el corazón estaba seco.
¿Qué hubiera sido de mi vida sin este nombre que pronuncio en el desierto ?
¿Qué hubiera sido de mi vida sin este amor que me acompaña desde lejos?
Lejos está la dulce causa del corazón, de la cabeza y de la mano.
Pero su ausencia es la del río, que con la fuente que lo llora vive atado.
Nunca he sentido como ahora la vecindad de la mujer que estoy cantando.
Cuando el amor está presente no puede haber nada escondido ni lejano.
La luz del fuego que me alumbra ¿no es la que alumbra el corazón del ser amado ?
La llamarada que me quema ¿no es la del fuego en que se quema sin descanso ?
Aunque las leguas se interponen entre nosotros, ya no pueden separarnos.
Porque el amor que vence al tiempo no puede estar sino a cubierto del espacio.
Entre la dicha y mi existencia la diferencia que hubo ayer se va borrando.
El ser que nombro es el que, siendo, me da una vida sin dolor ni sobresalto.
NOTA Flor de Durazno ¨ Peach Blossom ¨ by Hugo Wast with Carlos Gardel
Gardel first ventured into cinema before his singing career took off. Flor de Durazno ("Peach Blossom"), an adaptation of Argentine writer Hugo Wast's novel, was released in 1917 directed by Argentine director Francisco Defilippis Novoa.
In the year 1911 an Argentine author barely known in his own country, published his third novel. At first it met with the same fate as his two earlier books and remained for some time unnoticed. But in the course of twelve years it has gradually come into his own and, in Argentina, it now ranks almost as a classic. The number of copies sold has reached the hundred thousand mark and the author’s literary reputation has become firmly established throughout South America.
This important novel, Flor de Durazno ("Peach Blossom"), was written in 1911 and took to big screen in 1917 by Francisco Mayrhoffer. It was Partially filmed on location in Villa Dolores (Córdoba) and in Buenos Aires, and had into de cast a Carlos Gardel.
Nothing more universal and poignant that the painful idyll of Rina, the immortal hero of peach blossom.
This novel is that you read over and over again, and which ends with the hardened hearts of good intentions and eyes filled with tears.
Thanks to Gardel the film Flor de Durazno ("Peach Blossom") exists and is available. On its time it was a major box office success, well received by the few critics who were here at the time (film journalism as we know it today began around 1924). When the movie reached its 500 exhibition, the filmmakers made a festival with important artist of the time.
En 1983, el cuento "Memoria de Punkal" fue seleccionado entre los ocho mejores enviados desde los países de lengua española al Primer Concurso Internacional Juan Rulfo, organizado en París por el Ministerio de Cultura de Francia y la Casa de la Cultura de México.
Empieza con el extraño viaje del protagonista, único pasajero de un tren que lo deja en la también despoblada y misteriosa ciudad de Punkal. La atmósfera onírica, creada desde las primeras líneas, mantiene la sugestión de una visión profunda, metafísica. Todos somos viajeros del tiempo en un tren cuyo maquinista nos es desconocido. Y alguna vez llegaremos a una ciudad que puede parecerse a Punkal. El cuento, como la arquitectura de una ciudad refinada, llena de mármoles y obras de arte -tal vez aquella imaginada por Piero della Francesca en su cuadro de Urbino- parece haberse propuesto "ordenar una metáfora de la eternidad".
Para acentuar el misterio, el tren no solamente corre solo y se detiene en las estaciones, sino que se oyen los silbatos y las puertas que se cierran con violencia. Vale decir que aunque en el tren no haya nadie, es indudable que existe alguien o algo, una fuerza que lo dirige. También parece existir en el propósito del autor, como se dice en el relato, "una ingeniosa intención de omitir el tiempo". ¿El viajero es un cuerpo o un alma? A la ciudad, bella y armoniosa, se incorpora el horror "como un elemento natural". Allí está la imagen cadavérica del viajero, entre otros cadáveres, con el reloj detenido en la hora de llegada a Punkal; los signos del pavimento de la estación "ininterpretables" a la luz mortecina; los dulces acordes de la guitarra cuyo ejecutante el viajero desecha buscar porque sabe que no va a encontrarlo. Y las lúcidas y estremecedoras reflexiones que marcan los momentos más perturbadores y, a la vez, culminantes del cuento: "¡Los que aquí estamos buscando o esperando nuestra muerte definitiva deberemos suprimir la frágil atadura que todavía tenemos con el tiempo y que nos produce una doble nostalgia; la de estar en el mundo, en el irrecuperable mundo de los días y del amor, y esa otra nostalgia de un recién presentido mundo que ha de estar signado por la inamovible quietud de la eternidad".
(Por Antonio Requeni
Para LA NACION - Buenos Aires, 2005)
No maldigáis el alma que se ausenta
dejando la memoria del suicida.
¿Alguno sabe acaso quu tormenta
lo arroja de las playas de la vida?
¡Quién sabe que crueldades del destino
pagó con el martirio este inocente!
¡Que engañoso pantano del camino
salpicó la pureza de su frente!
Tal vez nació para llegar triunfante
adonde el hombre en su grandeza brilla,
y viéndose perdido, solo, errante,
entre el tumulto que el oprobio humilla,
Su espíritu soberbio y dolorido,
y en su propia conciencia puro y fuerte,
por no llevar la afrenta del caído
con su dolor se refugió en la muerte.
No maldigáis el alma que se ausenta
dejando la memoria del suicida,
nadie sabe que fuerza, que tormenta
lo arroja de las playas de la vida.
Starbucks, el café que albergó al personaje discapacitado interpretado por el actor Sean Penn en la película “Mi nombre es Sam”, es una de las cadenas más famosas de venta de café en el mundo. El primer negocio Starbucks se abrió en el año 1971 en la ciudad de Seattle, en Estados Unidos, y de allí en más la empresa ha crecido de manera significativa con el transcurso de los años, al punto que en la actualidad la firma posee 7569 sucursales en todo el mundo.
Su nombre viene de Moby Dick: Confirmado mediante información aportada por la misma empresa, Starbucks se llamó así en honor a un tripulante del Pequod, barco que se menciona en el libro de Melville, Moby Dick.
El origen del logotipo de Starbucks es muy curioso. En un principio era en tinta negra solamente, y la figura central mostraba a una sirena con doble cola. Luego pasó a un color verde oscuro con negro y la sirena había sido estilizada, pero empezaron los problemas.
El logotipo de esta cadena de cafeterías empezó a sufrir el ánimo censor de cierta parte de la sociedad americana, que calificaron de obsceno el mismo, ya que creían ver a una sirena que invitaba a que la copulasen, dadas las dos colas abiertas que muestra esa onírica imagen.
Decidieron entonces hacer un “close-up” a la imagen, dejar solamente la parte de ombligo para arriba, de forma que quedaba en el olvido su parte inferior y las dos colas abiertas de la sirena. Por esta razón nunca habría podido pensar que se trataba de una sirena, a pesar de que las formas onduladas parecen querer sugerir el mar. En este cambio, el definitivo y último hasta el momento, el verde pasó a ser más cálido.
Al cumplirse el noveno aniversario de su fallecimiento, el escritor Adolfo Bioy Casares es recordado con su la influencia de su obra en una de las series más vistas en el mundo: Lost.
Los productores de la serie norteamericana, que miran más de 15 millones de televidentes, reconocieron la inspiración del libro “La Invención de Morel”. Incluso, y a modo de guiño, en un capítulo de la nueva temporada uno de los personajes aparece leyéndolo.
A pesar de haber fallecido a finales de los 90, este hombre causó una revolución entre los fanáticos de la exitosa ficción ya que su trabajo aparecerá en la nueva temporada…
James "Sawyer" Ford, uno de los personajes principales de la exitosa serie Lost interpretado por el actor Josh Holloway, apareció durante el cuarto capítulo de la mencionada ficción leyendo "La invención de Morel", una novela escrita en 1940 por el autor argentino Adolfo Bioy Casares.
Este clásico de la ciencia ficción en idioma español es quizás la obra más famosa, de Bioy Casares, a la cual el prestigioso y recordado Jorge Luis Borges calificó como "perfecta" en el prólogo de la misma.
El argumento de "La invención de Morel" gira en torno a un fugitivo de la justicia que arriba a una isla desierta en algún lugar del Océano Pacífico, trama muy parecida a la que se desarrolla en la ficción que estelarizan, además de Holloway, los artistas Matthew Fox, Evangeline Lilly, Terry O'Quinn, Naveen Andrews, Henry Ian Cusick, Jeremy Davies, Emilie de Ravin, Rebecca Mader, Elizabeth Mitchell y Daniel Dae Kim, entre otros.
Como este particular hallazgo se conoció antes del debut de la cuarta entrega del multipremiado producto creado por Jeffrey Lieber, Jeffrey Jacob Abrams y Damon Lindelof, la editorial que posee los derechos del libro en Estados Unidos preparó un gran número de ejemplares para recibir el aluvión de fanáticos, los cuales, a través de Internet, ya transformaron esta perla de la literatura en un nuevo best seller.
Bioy Casares nació el 15 de septiembre de 1914 en la provincia de Buenos Aires y falleció el 8 de marzo de 1999, período en el cual escribió las novelas Plan de evasión (1945), El sueño de los héroes (1954), Diario de la guerra del cerdo (1969), Dormir al sol (1973), La aventura de un fotógrafo en La Plata (1985), Un campeón desparejo (1993) y De un mundo a otro (1998), además de diversos cuentos, ensayos, memorias y guiones para la pantalla grande.
NOTA García Márquez relata cómo escribió Cien Años de Soledad
El escritor colombiano Gabriel García Márquez recreó la epopeya que supuso el proceso de creación de "Cien años de soledad" y aseguró que nunca ha hecho otra cosa en su vida que escribir historias para "hacer más feliz la vida a un lector inexistente".
Ni en el más delirante de mis sueños en los días en que escribía «Cien años de soledad» llegué a imaginar en asistir a este acto para sustentar la edición de un millón de ejemplares. Pensar que un millón de personas pudieran leer algo escrito en la soledad de mi cuarto con 28 letras del alfabeto y dos dedos como todo arsenal parecería a todas luces una locura. Hoy las academias de la lengua lo hacen con un gesto hacia una novela que ha pasado ante los ojos de cincuenta veces un millón de lectores y ante un artesano insomne como yo, que no sale de su sorpresa por todo lo que le ha sucedido, pero no se trata de un reconocimiento a un escritor. Este milagro es la demostración irrefutable de que hay una cantidad enorme de personas dispuestas a leer historias en lengua castellana, y por lo tanto un millón de ejemplares de «Cien años de soledad» no son un millón de homenajes a un escritor que hoy recibe sonrojado el primer libro de este tiraje descomunal. Es la demostración de que hay lectores en lengua castellana hambrientos de este alimento.
No sé a qué horas sucedió todo; sólo sé que desde que tenía 17 años y hasta la mañana de hoy no he hecho cosa distinta que levantarme todos los días temprano y sentarme ante un teclado para llenar una página en blanco o una pantalla de computador con la única misión de escribir una historia aún no contada por nadie que le haga más feliz la vida a un lector inexistente. En mi rutina de escribir, nada ha cambiado desde entonces. Nunca he visto nada distinto que mis dos dedos índices golpeando aún las 28 letras del alfabeto inmodificado y he tenido ante mis ojos en estos setenta y pico de años. Hoy me toca levantar la cabeza para asistir a este homenaje que agradezco y no puedo hacer otra cosa que detenerme a pensar qué es lo que me ha sucedido. Lo que veo es que el lector inexistente de mi página en blanco es hoy una descomunal muchedumbre abierta de lectura en lengua española.
Los lectores de «Cien años de soledad» son hoy una comunidad que si se unieran en una misma tierra sería uno de los 20 países más poblados del mundo. No se trata de afirmación pretenciosa. Quiero apenas mostrar que hay una gigantesca cantidad de personas que han demostrado con su hábito de lectura que tienen un alma abierta para ser llenada con mensajes en castellano. El desafío es para todos los escritores, poetas, narradores para alimentar esa sed y multiplicar esa muchedumbre.
A mis 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté en mi máquina de escribir y empecé: «Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo». No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme. Lo que hoy sé es que no dejé de escribir durante 18 meses hasta que terminé el libro. Parecería mentira pero uno de los problemas más apremiantes era el papel de la máquina de escribir... Tenía la mala educación de pensar que los errores de mecanografía o de gramática eran en realidad errores de creación y cada vez que los detectaba rompía la hoja y la tiraba al canasto de basura para empezar de nuevo. Con el ritmo que había adquirido en un año de práctica calculé que me costaría unos seis meses de mañanas diarias para terminar.
Esperanza Araiza, la inolvidable «Pera», era una mecanógrafa de poetas y cineastas que había pasado en limpio grandes obras de escritores mexicanos. Entre ellos «La región más transparente» de Carlos Fuentes, «Pedro Páramo» de Juan Rulfo. Cuando le propuse que me sacara en limpio la obra, la novela era un borrador acribillado a remiendos, primero en tinta negra y después en roja para evitar confusiones. Pero esto no era nada para una mujer acostumbrada a todo en una jaula de locos. Pocos años después «Pera» me confesó que cuando llevaba a su casa la última versión corregida por mí, resbaló al bajarse del autobús con un aguacero diluvial y las cuartillas quedaron flotando en el cenegal de la calle. Las que recogió empapadas y casi ilegibles con la ayuda de otros pasajeros las secó en su casa hoja por hoja con una plancha de ropa.
Y otro libro mejor sería cómo sobrevivimos Mercedes y yo con nuestros dos hijos durante ese tiempo en que no gané ni un centavo por ninguna parte. Ni siquiera sé cómo hizo Mercedes durante esos meses para que no faltara ni un día la comida en la casa. Después de los alivios efímeros con ciertas cosas menudas, hubo que apelar a las joyas que Mercedes había recibido de sus familiares a través de los años. El experto las examinó con rigor de cirujano paso a paso con su ojo mágico las esmeraldas del collar, los rubíes de las sortijas, y al final volvió con una larga verónica de novillero. "Todo esto es puro vidrio"...
Por fin, a principios de agosto de 1966, Mercedes y yo fuimos a la oficina de correos de México para enviar a Buenos Aires la versión terminada de «Cien años de soledad», un paquete de 590 cuartillas escritas a máquina a doble espacio y en papel ordinario dirigidas a Francisco Porrúa, director literario de la editorial Sudamericana. El empleado del correo puso el paquete en la balanza, hizo sus cálculos mentales, y dijo «Son 82 pesos». Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que le quedaban en la cartera y se enfrentó a la realidad: «sólo tenemos 53». Abrimos el paquete, lo dividimos en dos partes iguales y mandamos una a Buenos Aires sin preguntar siquiera cómo íbamos a conseguir el dinero para mandar el resto. Sólo después caímos en la cuenta de que no habíamos mandado la primera sino la última parte. Pero antes de que consiguiéramos el dinero para enviarla, Paco Porrúa, nuestro hombre en la editorial suramericana, ansioso de leer la primera parte nos anticipó dinero para que pudiéramos enviarlo.
How much would you pay for your favourite bottle of wine? When the grapes for this wine were harvested you were reading In Search of Lost Time for the first time. Now you can read it again while you enjoy this tasty tribute to Proust.
“For a long time I went to bed aioli,” the first line of this wine’s label declares. At first perplexed, I put on my literature cap and matched the black-and-white portrait on the front of the bottle to the celebrated French author Marcel Proust, and the statement on the back with the first line of his chef d’oeuvre, Remembrance of Things Past. (“For a long time I went to bed early.” ) Proust began his trilogy of novels this way to emphasize the cyclic nature of time, to suggest that we repeat ourselves in an attempt to recover our pasts. Characteristically, Bonny Doon Vineyard both celebrates and subverts such a message. The reference to Proust is not the only whimsy on the label — the wine’s name, Clos de Gilroy,is a mock-up of French wine labeling, and actually means close to Gilroy, a Central Coast town officially known as “The Garlic Capital of the World.” Hence the aïoli quip at the beginning.
Bonny Doon wines require special introduction, for good reason. They’re clever and accessible at once, making you think about the wine while simultaneously rebuking your need to think about it. This giddy wine takes a stroll into a fruit garden, resplendent with strawberries and rhubarb, raspberries, chunky red fruit, and even the green leafiness of the plants. With soft tannins, hints of black pepper, and more structure than typical Grenaches, this wine is substantial enough for lighter meat dishes like fowl. Accompanying garlic it’s wondrous (the label’s message wasn’t so subliminal after all). I drank it contentedly with roasted tomato and garlic linguine with torn basil leaves strewn over the top. Definitely a wine worth repeating — Proust went on to write that taste and smell endure as a palpable connection to our pasts, and Bonny Doon is ingenious to offer wine as one such link.
Celebrar mis primeros cincuenta años de trabajo, me hace pensar en Hokusai que se proponía realizar sus mejores dibujos después de cumplir los cien años, tiempo ideal para desarrollar una amorosa amistad con el carozo de las formas, donde la alquimia del jazmín genera una mezcla de perfume y arco iris; siete pulsos cromáticos que inventan la luz. (T. Agüero Octubre '89)
Con un sútil artificio de rampa de lanzamiento, la pintura de Leo Agüero nos proyecta fuera de tanta monótona gravedad cotidiana para instalarnos en una órbita donde la amistad entre el espacio, la línea y las hormigas es posible donde diminutos guantes de fieltro escriben inmovilizados y velocísimos un mensaje que va de rama en rama y de hoogo en hongo; mensaje para nadie y quizá por eso para todos, ya que su eficacia nace justamente del esquivo azar que la sensibilidad suscita y favorece sin otro fin que el líquido caer de la gaviota sobre su ala; la danza en torno al arca; la misteriosa migración de las polillas en los plenilunios. Ante una pintura que tanto tiene de operación mágica-pero la magia es una ascesis, un largo y riguroso descenso hacia lo alto, no lo olviden quienes se obstinan en confundir liviandad con ligereza-; asombra casi que el pintor decida desde fuera, con las seguras armas del oficio, esa otra más secreta decisión que viene del instinto, ese oráculo zigzagueante que en cada cuadro propone una enigmática respuesta a las preguntas del deseo. E1 equilibrio en su forma más ardua eso que hace la gracia de la ardilla o el ciclo del planeta, esa indecible alianza de la exigencia y la fugada a las pinturas de Agüero la exacta tensión que las mantiene vivas en su acuario, el ritmo que repite el respirar sigiloso de las plantas. Su arte nace de fijar el instante, sin que cese la vida, de que todo está allí latiendo en el exacto centro el cristal de roca. Un vaivén de la tela boca arriba, y ya la tinta puebla la nada, instala cadenciosa sus aduares en la blanca arena sin tiempo. Pero el rabdomante conocía la vena del agua, esas manos orientaron sus criaturas con la certeza de una larga vigilia. Por eso, creo, hay en esta pintura como una felicidad profunda, un sentimiento de conciliación y de encuentro. Los menudos seres que la habitan levantar‡n sus tiendas y seguirán a nuevas aventuras; pero cada etapa del viaje estuvo marcada por una estrella fiel, tuvo el sabor de la frota mordida a mediodía y el temblor del hombre cuando llega el instante de elegir y siente el temible, el delicioso privilegio de su libertad como un viento en plena cara.
(Julio Cortázar, 1961)
NOTA Haruki Murakami, ni Borges ni Piazzolla…Puig y Barbieri
Borges es un gran escritor, pero nunca me sentí muy atraído por su trabajo. Por supuesto, es un honor la comparación, pero creo que la imaginación de Borges es, cómo decirlo, mucho más terrenal que la mía. En cambio, con Manuel Puig me siento muy identificado, tenemos una imaginación más posmoderna o contemporánea supongo. (Haruki Murakami 06.06.2008)
En los años 80 me la pasaba leyendo a Manuel Puig. La traición de Rita Hayworth la debo de haber leído infinidad de veces. Me gusta mucho la imaginación de Puig, tan libre que le permitió sobrevivir a pesar de ser una persona muy sensible y solitaria, que sufrió mucho. Encuentro un punto en común muy fuerte entre su literatura y la mía: el tema de la soledad. Es uno de mis escritores favoritos y sin duda mi preferido de la literatura argentina. En cuanto a la música, por supuesto que el tango es muy popular en Japón y supongo que el sueño de cualquier músico de jazz siempre va a ser el de haber podido colaborar con Piazzolla. Pero a mí me gusta el Gato Barbieri que es a quien más escucho. (Haruki Murakami 06.06.2008)
Murakami, uno de los escritores japoneses más importantes e internacionalmente aclamados de la actualidad, autor de best sellers como Kafka en la orilla (2002), After Dark (2004), Underground (1997), Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (1994) y Tokio Blues (1987).
Concurso 1690 Tierra Adentro organiza el primer concurso para encontrar la cubierta más interesante.
El premio será la primera edición del libro de Julio Cortazar, "Fantomas contra los vampiros multinacionales", edición los libros GENTESUR, 1989. Final del concurso 31/07/2008.