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Las Palabras
Si algo sabemos los escritores es que las palabras pueden llegar a cansarse y a enfermarse, como se cansan y se enferman los hombres o los caballos.
Hay palabras que a fuerza de ser repetidas, y muchas veces mal empleadas, terminan por agotarse, por perder poco a poco su vitalidad. ... (Julio Cortazar)
Howard Phillips Lovecraft (* Providence, Rhode Island, 20 de agosto de 1890 - † íbidem, 15 de marzo de 1937) fue un escritor estadounidense, autor de literatura narrativa, novela y relato de ficción, especialmente en los géneros de terror y ciencia ficción. Fue un gran innovador del cuento de terror, gracias a su personal tratamiento de la atmósfera de sus historias. Además,se le considera como uno de los precursores del llamado terror cósmico materialista. También cultivó la poesía y el ensayo, en gran parte desarrollado en el género epistolar.
"No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas." (Howard Phillips Lovecraft, La llamada de Cthulhu)
Octavio Paz & Julio Cortázar en la India
Julio Cortázar, Octavio Paz y Aurora Bernárdez en los jardines de la embajada de México en la India a mediados de la década de 1960. El filme fue rodado con la cámara de Julio Cortázar y permaneció en las sombras hasta que Aurora Bernárdez se lo facilitara a Montes-Bradley para la realización de su filme: "Cortázar: apuntes para un documental" (Argentina, 2002). Este ultimo se encuentra disponible y a la venta
Colección El Séptimo Circulo Dirigida por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, fué editada por Emecé a partir del año 1945, considerada como la primera colección policial en latinoamérica, su nombre hacía referencia al anillo que Dante reservaba a los violentos.
Dirigida por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, fué editada por Emecé a partir del año 1945, considerada como la primera colección policial en latinoamérica, su nombre hacía referencia al anillo que Dante reservaba a los violentos. En total se publicaron 366 títulos, pero en realidad solo los primeros 120 estuvieron bajo la conducción de ambos escritores. Luego, siguió bajo la supervisión de Carlos V. Frías.
El emblema característico era un un caballo de ajedrez en la anteportada y las inconfundibles cubiertas realizadas por el pintor cubista José Bonomi. El primer ejemplar fué "La Bestia debe morir", de Nicholas Blake, seudónimo del poeta Cecil Day Lewis, padre del actor Daniel Day Lewis. Seguirían posteriormente una interminable lista de autores de la talla de: Dickens, James Caín, Vera Caspary, Wilkie Collins, Enrique Amorin, Raymond Chandler, G.K. Chesterton, Agatha Christie, Graham Greene, Silvina Ocampo,Bioy Casáres y tantos más.
Actualmente se ven muchos de ellos en el mercado, principalmente desde el número 200 en adelante, sin embargo, los primeros ejemplares siguen teniendo gran valor para los coleccionistas. Valga como ejemplo: "Los que Aman Odian" de Silvina Ocampo y A Bioy Casares, Nro 31 de la colección es practicamente imposible de conseguir, al igual que "El Almirante Flotante" Nro 69, con prólogo de G.K. Chesterton y escrito por el Detection Club de Londres
TRADICION DE LIBROS EN BUENOS AIRES Cierto día de 1910 un hombre entró en la librería de Rafael Palumbo, en Lavalle al 800 y, tras revolver largo rato, extrajo un libraco que yacía bajo la polvorienta pila
Cierto día de 1910 un hombre entró en la librería de Rafael Palumbo, en Lavalle al 800 y, tras revolver largo rato, extrajo un libraco que yacía bajo la polvorienta pila. Se acercó al libero y pidió recio. Palumbo sospechó con parsimonia el volumen mirando de hito en hito al silencioso cliente. “Cien pesos”, pidió. El comprador regateó un poco y finalmente pagó ochenta. Con el libro bajo el brazo, partió raudo: nunca volvió ni nadie supo su nombre. Un tiempo después, la prensa del mundo informaba que un ejemplar de la Biblia de Gutenberg había sido descubierto en una librería de viejo de Buenos Aires y que el Museo Británico había pagado por él 10.000 libras esterlinas. Aún se exhibe como una de las joyas del museo.
Episodios como éste han alimentado el mito de Buenos Aires como ciudad de prosapia librera, admitido desde entonces por todos sus visitantes; por ejemplo, Humberto Eco (o mejor dicho, el supuesto traductor de El Nombre de la rosa) encuentra un raro volumen que contiene numerosas citas del manuscrito de Adson de Melk, el narrador de esa novela, en una librería de la Avenida Corrientes.
(Por Alvaro Abós. Diario La Nación)