“Naturalmente, las películas son flojas allí donde las novelas de ciencia ficción (algunas de ellas) son fuertes: en lo científico. Pero, en lugar de una elaboración intelectual, pueden proporcionar algo que las novelas nunca podrán proporcionar: elaboración sensorial (...) Las películas de ciencia ficción no tratan de ciencia. Tratan de catástrofes, que es uno de los temas más antiguos del arte”1
(Sontag, Susan)
LA GUERRA DE LOS MUNDOS
Wells, H. G.
H.G. Wells. LA GUERRA DE LOS MUNDOS. Bs As 1925. CRITICA Diario ilustrado de la noche impersonal e independiente. rústica, 193 pags Primera traducción al español. Versión de Edmundo Guibourg.
Traducida por primera vez al español en 1925, por Edmundo Guibourg y gracias al dueño del diario Crítica, Natalio Botana. Aún hoy, llama la atención ver el lema del diario en la contratapa del libro. "Dios me puso sobre vuestra ciudad como un tábano sobre un noble caballo, para picarlo y tenerlo despierto". Es un libro bastante difícil de conseguir, y en caso de hacerlo, casi nunca en buen estado. Por otro lado, la Editorial TOR, del español Juan Carlos Torrendell también sacó a la luz una edición llamativa de La Guerra de los Mundos en 1938. Un gran acierto para el coleccionismo de hoy.
La noche de hallowen del 30 de octubre de 1938, Orson Welles, frente a los micrófonos de la Columbia Broadcasting System de Nueva York y con la adaptación de la novela en sus manos, asustaba a miles de personas mediante sus famosos boletines informativos, informándoles que el fin del mundo estaba cerca por causa de de los marcianos.
Así comenzaba Wells:
"Hoy sabemos que en los primeros años del siglo xx nuestro mundo esta siendo observado por unos seres más inteligentes que el hombre y sin embargo igual de letales. Sabemos también que mientras los humanos se entregaba a sus afanes cotidianos, esos seres los escrutaban y estudiaban con precisión de un científico que examina en su microscopio a las fugaces criaturas que proliferan en una gota de agua".
Un segundo locutor interrumpe mientras los oyentes se preparan a escuchar a una orquesta:
"Señoras y señores: interrumpimos nuestro programa de música de baile para ofrecerles un boletín especial de la Intercontinental Radio News. A las ocho menos veinte, hora local, el profesor Farrell, del Observatorio de Mount Jennings, en Chicago Illinois, comunicaba ghaber observado varias explosiones de gases incandescentes en el planeta marte" y así seguirían informando los boletines hasta el final.
En pleno siglo XIV, se celebre un cónclave en una abadía de dominicos para decidir si la Iglesia debería regalar algo de sus riquezas. William de Baskerville es un monje franciscano que se encuentra de paso en la abadía con su joven ayudante. Durante los días de su estancia, se producen varios asesinatos de los que son víctimas los frailes de la abadía. Baskerville decide investigarlos. El inquisidor Bernardo Gui está impaciente por oler el hedor a carne quemada de los condenados a morir en la hoguera por herejía. Puesto que no le gusta Baskerville, desea colocarlo el primero en su lista de herejes. La batalla entre ambos, y una guerra ideológica entre franciscanos y dominicos, se desarrollarán mientras los misteriosos asesinatos de frailes siguen ocurriendo, y William va desvelando poco a poco los motivos de las muertes.
187 pags. Edición numerada 718 en papel vergé. En buen estado, con algunos puntos de óxido en la página de cortesía y en la anteportada. Leves arrugas en la cubierta. El cuervo - Estrofas a Helena - Leonora - Para alguien, en el cielo - La durmiente - A Helena - etc.
Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”
Era uno de esos domingos de mediados del verano, cuando todos se sientan y comentan:
-Anoche bebí demasiado. –Quizá uno oyó la frase murmurada por los feligreses que salen de la iglesia, o la escuchó de labios del propio sacerdote, que se debate con su casulla en el vestiarium, o en las pistas de golf y de tenis, o en la reserva natural donde el jefe del grupo Audubon sufre el terrible malestar del día siguiente.
-Bebí demasiado –dijo Donald Westerhazy.
-Todos bebimos demasiado –dijo Lucinda Merrill.
-Seguramente fue el vino –dijo Helen Westerhazy-. Bebí demasiado clarete.
Esto sucedía al borde de la piscina de los Westerhazy. La piscina, alimentada por un pozo artesiano que tenía elevado contenido de hierro, mostraba un matiz verde claro.
Pantaleón y las visitadoras es una conocida novela del escritor peruano Mario Vargas Llosa que fue publicada en el año 1973. Vargas Llosa escribió este libro al mismo tiempo que filmaba su primera versión cinematográfica (estrenada en 1975).
La historia, que trata de un servicio de prostitutas dedicado especialmente para servir a los puestos selváticos del Ejército de Perú, se basa en hechos reales que, según el propio autor, pudo observar en sus viajes a la Amazonía peruana durante 1958 y 1962.
Este libro se caracteriza por su humor y por reflejar fielmente elementos culturales de Perú y, en general, de Latinoamérica.