El Quijote de la Casa del Marqués
Tierra adentro, 1690
Los dos valiosos ejemplares de las primeras ediciones del libro Don Quijote de la Mancha que fueron robados del pequeño pueblo de Yavi, Jujuy, siguen sin aparecer
EL RELATO
“En la media mañana luminosa y tibia acompaño y guío a un amigo que viene de afuera y que está de paso por aquí, hacia lo que queda de la antigua casa del marqués, junto a la iglesia, en Yavi. Mi amigo es incrédulo pero discreto, hasta que nos acercamos al fanal donde desde no hace mucho está puesto a buen recaudo y lo ve: El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha -Compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra- Dirigido al duque de Béjar, marqués de Gibraleon, conde de Banalcazar (...), etcétera. Y al verlo, comprobando que no era de mi propia invención, no acaba de salir de su estupor. Este ejemplar, casi sin duda, corresponde a la edición de Juan de la Cuesta para Francisco Robles (I-1605; II-1615), Madrid. ¿Cómo ha venido a parar aquí, en este rincón altoperuano tan recoleto, ignoto y castigado por la intemperie y el olvido?"
(Héctor Tizon. TIERRAS DE FRONTERAS. Bs As 2000. Editorial Alfaguara,242 pags., del ensayo "El Ingenioso Hidalgo en Yavi".
LO QUE SUCEDIO (diario clarín, 10/04/2001)
Los dos valiosos ejemplares de las primeras ediciones del libro Don Quijote de la Mancha que fueron robados del pequeño pueblo de Yavi, Jujuy, siguen sin aparecer. Tal como publicó Clarín el sábado último, estas dos ediciones únicas del Quijote, del siglo XVII, estaban expuestas en la casa—museo del marqués de Yavi, que se encuentra a pocos metros de una delegación de Gendarmería.Los ladrones forzaron una de las puertas del museo, que no tenía vigilancia, y se llevaron las ediciones originales de la obra de Miguel de Cervantes Saavedra.
La encargada del museo, Lidia de Quarta, dijo que los libros estaban "a la vista" y en una vitrina "sin cerradura". Según los especialistas, sólo existe otro ejemplar del Quijote de ese valor en el país. Las obras están valuadas en un millón de dólares."Nos han robado la historia", dijo Constantina Lamas, la bibliotecaria de Yavi, un pueblo de alrededor de 1.000 habitantes situado a unos 5 kilómetros de la frontera con Bolivia.La mujer explicó que el sábado 10 de marzo entraron a la Biblioteca de Yavi, situada en una casona del siglo XVII declarada monumento nacional, y se llevaron los dos ejemplares, impresos en 1608 y 1615. Ese día, Lamas encontró la puerta de la biblioteca forzada. Enseguida fue a mirar el vidrio bajo el cual se exhibían los dos valiosos libros y no los encontró.
Los libros habían sido donados al pueblo de Yavi por una familia de apellido Castells, en 1915. Yavi fue desde mediados del siglo XVII un nudo importante de las comunicaciones del Alto Perú y el lugar de residencia de Pablo Bernárdez de Ovando, marqués de Tojo, en cuya casa, levantada en 1647, se encuentran la biblioteca y un museo.El autor del robo dejó una marca de sus pies en el barro junto a la puerta de la biblioteca. Es la única pista que tiene la policía jujeña.
Hoy los libros siguen sin aparecer. Seguramente estarán en alguna biblioteca privada.
El Suplicante
Tierra adentro, 1690
En la Argentina existe una ruta del tráfico de piezas arqueológicas y paleontológicas. En el Norte, se centra en La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy. De esas provincias, y del Perú, proviene la mayoría de
estatuillas, cerámicas y objetos de oro robados en yacimientos y en museos del Noroeste.
En 8 de octubre de 2003 se robaron del Museo Histórico del Norte, ubicado dentro del Cabildo de la Ciudad de Salta, una escultura de piedra llamada “El Suplicante”. Con una altura de 26 cm, la misma es una representación antropomorfa en donde se puede reconocer a un rostro mirando hacia el cielo en una actitud de súplica.
Evidentemente, el mercado negro de antigüedades estaba al tanto de la rareza de esta pieza, ya que tenía características únicas, y que hasta el momento de su robo, no había podido ser relacionada con ninguna cultura conocida.
A pesar de estar en la lista de INTERPOL, aún no fue recuperada, y actualmente, en el Cabildo de Salta hay una copia en el mismo lugar de donde “El Suplicante” fuera extraído. También se puede observar en la página de ese Organismo, sector Patrimonio, que en el año 1987 figura como desaparecida una pieza similar, pero identificada como perteneciente a la Cultura Alamito.
El tráfico de bienes históricos, arqueológicos y paleontológicos mueve millones de dólares por año. Argentina tiene un inmenso patrimonio diseminado a lo largo de todo el país en distintos museos, y que a su vez poseen distintas medidas de seguridad. Hay algunos, en los que realmente sorprende la desprotección en que se encuentran los objetos a su cuidado. Basta con ir a cualquier museo de alguna ciudad del Norte Argentino para asombrarse que ciertas piezas de cientos o miles de años, estén solamente protegidas por un vidrio.
(Página de INTERPOL. Suplicante robado en el 2003)
http://www.interpol.gov.ar/patrimonio/view_pieza.asp?id=771&txtRecuperada=0
(Página de INTERPOL. Suplicante robado en 1987)
http://www.interpol.gov.ar/patrimonio/view_pieza.asp?id=1300&txtRecuperada=0
Las obras de Berni robadas son "invendibles"
Elustondo, Georgina
"cualquiera que conozca cómo se mueve el mercado del arte sabe que esas obras no se pueden vender. Asumiendo que era una banda profesional, lo más probable es que los ladrones tuvieran en la mira un camión de la firma y no precisamente los cuadros"
O un error producto de una marcada ignorancia sobre la escasa probabilidad de reventa de esas obras en el país y en el mundo o una equivocación derivada de la sospecha, legítima, de que cualquier camión de la empresa Méndez era sinónimo de "botín" por demás valioso; o un mero secuestro orientado a extorsionar a la compañía de seguros y obtener así un rescate de varios cientos de miles de pesos, si no dólares. Son las hipótesis que, según recogió Clarín, comenzaron a tejerse en el mundillo del arte sobre el robo de quince cuadros de Antonio Berni, en un golpe sin antecedentes en el país.
El hecho ocurrió el sábado a la mañana, cuando tres hombres difrazados de policías interceptaron un camión que trasladaba las obras de un depósito en Munro a la casa del hijo de Antonio Berni, José Antonio.
"Lo que ocurrió es muy extraño", deslizó Américo Castilla, ex director nacional de Patrimonio y Museos de la Secretaría de Cultura. "No hay ninguna posibilidad de que esas obras sean vendidas en el país, en Europa no tienen cotización y en Estados Unidos sólo valen para un público que está muy alerta a lo que ocurre en los mercados latinoamericanos. Creo que ha sido un error", comentó.
Orly Benzacar, directora de la tradicional galería Ruth Benzacar, que logró imponer a Berni en el circuito internacional en los 90, subrayó que "no hay precedentes de un robo de esa envergadura" y coincidió en "lo extraño" del episodio. "O es una extorsión a la compañía de seguros o apuntaron a la empresa Méndez, sabiendo que cualquier objeto que traslade es sin lugar a dudas valioso."
Según Bencazar, "cualquiera que conozca cómo se mueve el mercado del arte sabe que esas obras no se pueden vender. Asumiendo que era una banda profesional, lo más probable es que los ladrones tuvieran en la mira un camión de la firma y no precisamente los cuadros". De todos modos, la galerista se inclinó más a pensar en una "extorsión a la compañía de seguros, que probablemente preferirá pagar el rescate a los millones que valen esas obras".
Por su parte, Guillermo Alonso, director del Museo Nacional de Bellas Artes, subrayó la gravedad del hecho y lo calificó como un "gran daño al patrimonio cultural del país". Contó que había conversado con José Antonio Berni en Madrid sobre la posibilidad de que su obra tuviera una sala permanente en el Museo. "Ibamos a juntarnos el martes en el museo. Espero que todo se resuelva. La obra está documentada y es imposible su comercialización", aseguró.
Recuperan libro robado de Shakespeare
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Arresta la policía de Inglaterra a un hombre de 15 años por el robo de la edición de 1623 del Primer Folio, considerada por eruditos como uno de los libros más importantes que se hayan impreso en la lengua inglesa
Londres Viernes 11 de julio de 2008
Un volumen de 400 años de Shakespeare robado hace una década en Inglaterra y valorado en 30 millones de dólares fue recuperado luego que un hombre entró con el mismo a una biblioteca en Washington y solicitó que verificaran su autenticidad.
La policía en Durham, al noreste de Inglaterra, dijo el viernes que arrestó al hombre de 51 años por el robo de la edición de 1623 del Primer Folio, considerada por eruditos como uno de los libros más importantes que se hayan impreso en la lengua inglesa.
Es uno de siete libro y manuscritos antiguos robados en diciembre de 1998 de una vitrina de la biblioteca de la Universidad de Durham.
La casa de estudios dijo que entonces era virtualmente imposible venderle los libros a compradores legítimos y que por casi 10 años la policía no halló ni rastro de ellos.
El misterio empezó a desenredarse hace dos semanas, cuando el hombre se apareció con el Primer Folio en la Biblioteca Folger de Shakespeare en Washington y pidió que confirmaran su autenticidad. La policía dijo que el hombre dijo ser un empresario internacional que adquirió el libro en Cuba.
Empleados de la biblioteca le pidieron que dejara allí el volumen mientras hacían su investigación, y descubrieron que era robado. Alertaron al FBI, que lanzó una búsqueda internacional del hombre.
La policía dijo que lo arrestó el jueves en el poblado inglés de Washington, cerca de Durham. El viernes sería interrogado mientras detectives registraban su residencia.
El libro permanece en la Biblioteca Folger, uno de los principales centros de investigación de Shakespeare. La policía de Durham dijo que las autoridades pensaron que estaría más seguro ahí que en "un depósito del FBI junto a montones de cocaína y hachís".
La edición robada fue adquirida por John Cosin, ex obispo de Durham, y fue parte de la biblioteca que él estableció en Durham en 1669. La universidad dijo que su valor estimado, de hallarse en perfecto estado, era de 30 millones de dólares.
Saquean bibliotecas argentinas
., elpais.com.uy
El año pasado desaparecieron dos volúmenes de "El Quijote", valuados en un millón de dólares.
Cuando Borges era director de la Biblioteca Nacional de Argentina se alegraba cada vez que le informaban que un libro había sido robado. Para él era una buena noticia que alguien amara tanto la lectura que fuera capaz de delinquir para disfrutarla.
Recientemente, en una biblioteca de Mendoza, desaparecieron en un sólo fin de semana 137 volúmenes, pero el hurto fue cometido no por amor a los libros, sino al dinero. Se trata de ejemplares editados en los siglos XVI, XVII y XVIII, de gran valor anticuario y tentadores para demasiados coleccionistas. Pero además, no son los únicos que han desaparecido de las bibliotecas públicas argentinas en los últimos años. La ocurrencia de estos hechos, que alarma a las autoridades argentinas, revela un nuevo fenómeno en el mercado.
En los últimos años, con el advenimiento de Internet muchos pronosticaron la muerte del libro tal y como se conoce actualmente. Esto hizo que muchos inversores posaran sus ojos en las ediciones antiguas y en las rarezas librescas, haciendo subir así el precio de estos objetos. Incluso Bloomberg, la empresa especializada en finanzas, opinó que frente a la fragilidad de las inversiones bursátiles, los libros antiguos eran una inversión segura. Está claro entonces que no fue el amor a la prosa cervantina lo que hizo que en marzo 2001 desaparecieran de la biblioteca pública de Jujuy dos ejemplares de la primera edición de Don Quijote de la Mancha, valuados en un millón de dólares.
Según los entendidos el robo de libros raros siempre existió, pero ahora se hizo más evidente gracias a Internet, donde se publican los anuncios de que estos libros están disponibles para quien pague la suma correspondiente. Por ejemplo, hace tres meses se vendieron en la red dos libros de Victoria Ocampo, cuando estos volúmenes debían estar en los estantes de la casa de la escritora en San Isidro.
En los últimos tiempos el valor de los libros antiguos subió en Europa y Estados Unidos entre un 30 y un 50 por ciento. La Argentina de la crisis y pesos devaluados ha vivido este fenómeno en forma notoria: la mesas de ventas de libros de viejo fueron menguadas por coleccionistas extranjeros que buscaban primeras ediciones de libros de Jorge Luis Borges, una inversión que pagaba y justificaba el viaje. "Al principio vinieron muchos, ahora sólo queda el coletazo que pelea por libros de 10 dólares", explicó a Clarín el librero Alberto Casares. Es que en el mercado de antigüedades no cualquier libro viejo es valioso. Debe reunir otras condiciones, como el camino que lo llevó hasta allí. En ese sentido, no es por azar que libros de gran valor y mucha antigüedad se encuentren en algunas provincias argentinas como Jujuy o Mendoza, donde el virreinato del Río de la Plata supo tener ciudades opulentas, universidades poderosas y bibliotecas de librepensadores que contenían volúmenes que en Europa eran perseguidos por los resabios de la Santa Inquisición.
Los hechos recientes revelan que en Argentina no existen dispositivos de seguridad serios que resguarden los acervos de bibliotecas y museos. El caso más notorio es el de la biblioteca pública Domingo Faustino Sarmiento, emplazada en el zoológico de Buenos Aires. En su tiempo fue uno de los tesoros de Argentina, pero de los 12.000 ejemplares que le daban esa categoría sólo quedan 190.
De todas formas en este asunto tomará cartas Interpol Argentina, que espera la lista de Mendoza para comenzar a investigar. En Interpol Internacional hay una lista con 1.693 libros robados y buscados en 181 países.